Por su parte, el portal es el único
testimonio que se conserva de las murallas
levantadas en el siglo xvi, durante el reinado
de Pedro iv. Tan solo se abre durante la festividad
del santo, en el mes de agosto.
Otros lugares de interés, antes de
abandonar el núcleo urbano, son diversas
casas señoriales blasonadas y la plaza
de toros, con capacidad para 4.000 espectadores,
el tercer ruedo de la provincia, solo superado
por el de Castellón y el de Vinaròs.
En las afueras de Villafranca nos aguarda
el santuario de la Mare se Déu del
Llosar, dedicado a la patrona de la villa
y constituido por la iglesia del siglo xvii,
la hospedería, el porche, el caserío
y la plaza semiporticada del siglo xix.
Igualmente destacan la ermita de Sant Roc
(xviii), de Santa Bárbara (xviii),
de Sant Miquel (del siglo xiii) ubicada
en la Pobla de Ballester, al igual que su
coetánea de la Font del Ballester.
Las cinco
fuentes
El paisaje de Villafranca del Cid no escapa
a los sentidos, sobre todo después
de recorrer sus numerosas fuentes: la del
Regatxal, del Llosar, la Font d´Horta.,
del Ginebre y de la Canaleta. También
destaca la zona conocida como el Picayo
y les Coves del Forcall. Por cierto, que
en Villafranca encontraremos un cámping
y albergues municipales, así como
senderos de GR y PR para los amantes del
senderismo.
Sabor taurino
De las fiestas patronales celebrada en agosto
en honor a San Roque destacan, además
de los actos religiosos y el tradicional
ball pla, los taurinos, tanto en la plaza
como en las calles de la villa.
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