Otro lugar interesante es la ermita
de Sant Cristòfol, en lo alto
de la sierra de Albea. En el término
municipal de esta localidad existen
además otras ermitas distribuidas
por los caseríos, como es el
caso de la capilla de Sant Antoni
en el Mas d’Alentao, y la de
Sant Josep, en el Mas de Toribio.
En Montalba existe otra capilla bajo
la advocación de Sant Antoni
Abad, al igual que en el Mas de la
Sena.
Por su parte, el caserío de
La Barona cuenta con una parroquia
bajo la titularidad de la Mare de
Déu dels Àngels. La
Pelejana, en cambio, dedica su parroquia
a l’Assumpció y la ermita
responde a la devoción de Sant
Antoni.
No hay que olvidar las norias: el
vasto patrimonio rural del municipio
cuenta con la presencia de abundantes
muestras de las antiguas y artesanales
sénies que añaden un
aliciente a los paseos.
Invita a pasear
La suave orografía de la Vall
d’Alba invita a pasear por sus
campos entre cultivos mediterráneos
y fragancias de hierbas aromáticas
que nos acompañan hasta parajes
como el pinar de Juncosa o el Pou
de Beca, en el que existe una apreciada
fuente.
Destacan también el Pou del
Malvestit, en Montalba, donde se ha
habilitado paelleros y una fuente,
y el Pou Ample, zona de esparcimiento
situada muy cerca del municipio.
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