Morella
invita a perderse
Desde cualquiera de los accesos al
recinto amurallado (puertas de Sant
Mateu, Sant Miquel, del Rei, dels
Estudis, de la Nevera, de Forcall
y de Ferrissa) resulta una tentación
callejear y dejarse llevar.
La calle Blasco de Alagón,
con sus bajos porticados, es una de
las imágenes más características
de Morella.
El ayuntamiento es un edificio gótico
de los siglos xvi y xv, y la que fuera
la iglesia de Sant Nicolau, de estilo
románico tardío, está
acondicionada como museo dedicado
a las singulares fiestas morellanas
que se celebran cada seis años:
el Sexeni.
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