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El
festín de las ocho comarcas
En la cocina tradicional de la provincia de Castellón
encontramos un contraste muy valenciano y muy mediterráneo:
hay cocina de mar y, unos pasos tierra adentro,
aunque todavía la brisa huela a salitre,
cocina de interior. Se pasa sin apenas transición
del suquet de peix al tombet de cabrito, del arroz
más marinero a la olla de legumbres y embutidos.
Los derivados del cerdo son una de las constantes
de las ocho comarcas que forman la provincia de
Castellón.
Los
frutos de la mar
En las tres comarcas que dan al mar (el Baix Maestrat,
la Plana Alta y la Plana Baixa), destacan los
frutos de la pesca. Los principales puertos son
Vinaròs, Benicarló, Peñíscola,
Castellón y Burriana. Su producto estrella,
localizado al norte, es el langostino, pero no
hay que dejar de probar otros mariscos poco habituales
en otras latitudes: los dátiles de mar,
les caixetes, les espardenyes... Aunque no abunda,
en algunos puntos de la Costa del Azahar está
autorizada la captura de la angula, otro producto
propio de la tierra que podemos degustar.
Pero no todo es pescado y marisco. La alcachofa
de Benicarló es la única con denominación
de origen y, aunque no sea lo común, algún
restaurante de la zona nos sorprende con su atinada
combinación con los productos del mar.
Asimismo, los arroces, los suquets, el pescado
al horno, las alcachofas y berenjenas rellenas,
entre otros platos recuperados de la cocina tradicional,
son cada vez más apreciados por propios
y forasteros.
Los derivados lácteos
En las comarcas del norte encontramos sabrosos
quesos en Ares, Benassal y Albocàsser,
y goza de reconocido prestigio la cuajada de Morella.
Más hacia el sur, tiene fama de hacer buenos
quesos tiernos Almassora, al igual que el Alto
Palancia. Pero es en la Plana Baixa, una quesería
de Les Alqueries, quien elabora las mejores especialidades
valencianas: brull, collà, quesos de tronchón,
de servilleta, de cassoleta... |
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