Es una de las
zonas de la geografía valenciana
donde más llueve, pero sus cursos
fluviales son de caudal escaso ya que
el sustrato calcáreo de la tierra
permite que se filtre el agua. Aun así
son frecuentes los saltos de agua pequeños,
sin olvidar la famosa cascada del Salt
de Robert que destaca por su grandiosidad.
En los espacios
escarpados que confluyen en el barranco
de la Fou se encuentran las mejores especies
botánicas: avellaneros, tileros,
arces, chopos..., dan color a la primavera
y al otoño, y a la sombra de sus
ramas crecen las endémicas xuclamel
de roca —o ‘madreselva’—
y valeriana de montaña
Destacan también
algunos árboles que se han convertido
en punto de referencia y seña de
identidad, emblemáticos por su
antigüedad de más de 150 años,
como los pinos de la Coveta, el chopo
de la Font Lluny o el tilero de Coratxà,
estos dos últimos situados en la
Pobla de Benifassà. Águilas
reales, halcones, aguiluchos laguneros
y buitres sobrevuelan las escarpadas rocas,
donde habitan garduñas, tejones
y jabalís, una rica fauna que propicia
la frondosa vegetación de la Tinença
de Benifassà.
El patrimonio
natural de la Comunidad Valenciana nos
tiene reservadas muchas emociones al llegar
a la Tinença de Benifassà.
En este espacio situado en las tierras
más septentrionales del territorio
valenciano, el paso del tiempo, los procesos
tectónicos y la fuerza erosiva
del viento y el agua han originado precipicios,
barrancos, grutas, cuevas, agujeros, y
una infinidad de formaciones montañosas
que culminan en picos de altitudes superiores
a los 1.300 metros en algunas ocasiones,
como el Tossal d’en Canadé.
Las características meteorológicas
y fisiográficas han propiciado
la conservación de formaciones
botánicas peculiares y una fauna
única.