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SITUACIÓN
Al sur de la provincia de Valencia, podremos encontrar la ciudad de Oliva. En sus calles se reviven los vestigios de su historia, las cuales nos hablan de sus antiguos habitantes y de sus costumbres.

La creación de un campo de golf capacitado para competiciones internacionales, un centro ecuménico que acogerá religiones de todo el mundo y una amplia programación cultural dedicada durante 1999 a la figura del ilustrado olivense Gregori Maians y al 550 aniversario de la concesión de título al primer conde de Oliva, son algunas de las actuaciones que convierten a la ciudad en una de las promesas del turismo de todo el litoral mediterráneo de cara al siglo XXI.

CIUDAD HISTÓRICA
Oliva ofrece visitas guiadas gratuitas desde la Oficina de Turismo, que dan a conocer el amplio patrimonio histórico-artístico de su centro histórico.

- Desde la plaza de l’Ajuntament se puede ver la calle Major, y visitar la Casa dels Maians –del siglo XVIII y que próximamente será la subsede del Museo de la Ilustración de Valencia–, y la antigua fonda, hoy restauradas y utilizadas como centro cultural. Hay otros edificios singulares en la plaza, y en el centro de ella, una estatua dedicada a Gabriel Ciscar.

- Subiendo por la calle Gómez Ferrer, a la derecha se encuentra la calle Ingeni y el callejón del mismo nombre, con el conjunto de arcos del edificio donde en el siglo XVIII se trabajaba la caña de azúcar.

- En la plaza de la Bassa, se ensancha la acequia que servía agua al Ingeni y al Molino, y que hoy llega enterrada por la calle Moreres.

- La calle Verge del Pilar conduce a la calle Tamarit, con casas señoriales de los siglos XVII al XIX.

-Iglesia de Santa Maria
En la plaza de Espanya se encuentra la iglesia de Santa Maria la Major, considerada un buen ejemplo de la arquitectura valenciana de la época, donde se aprecia la evolución desde el barroco hasta el clasicismo academicista.

-Calle de les Moreres
La bajada por la escalonada calle Maria Gallard conduce a la calle de les Moreres, una de las más singulares de Oliva, con casas blasonadas, además del doble nivel producido por la acequia enterrada y el arco que sirve de contrafuerte a la iglesia de Santa Maria la Major. El edificio del antiguo Asilo, situado al final de esta calle, albergará a partir de este año el Museo Arqueológico de la ciudad.

- El Raval
La plaza de Sant Roc es el centro del Raval olivense, barrio de población morisca hasta 1609. Al subir por la empinada calle de Santa Llúcia se puede ver desde arriba la plaza de Sant Roc gracias a que esta calle, en su primer tramo, sólo tiene casas en uno de sus lados. Por un extremo de la calle Sant Sebastià se puede observar el arco del Fossar y luego continuar por la calle Divina Gràcia hasta la de Sant Isidre.

-Iglesia de Sant Roc
El templo originario data del siglo XVI. La actual iglesia es una construcción del siglo XIX, terminada en 1886. Tiene especial importancia la capilla de Cristo (1725-1749), donde se venera la imagen del patrón de Oliva –el Santíssim Crist–, réplica de la ofrecida por el Patriarca Ribera en la campaña de evangelización de los moriscos y desaparecida en 1939.

-Calle del Palau
Esta calle atraviesa lo que era el patio central del desaparecido palacio de los Centelles, edificio de principios del siglo XVI, de transición del gótico al renacimiento. No existía ninguno que se le pareciese en el antiguo Reino de Valencia.

LAS PLAYAS

Las playas de arena limpia y fina, están bordeadas a lo largo de casi todos sus diez kilómetros de longitud, por la duna natural, única separación entre los huertos de naranjos y el mar. La suavidad del clima permite gozar del mar casi todo el año. Los amantes del windsurf encuentran un lugar ideal para la práctica con escuelas y playas libres de bañistas.

El Club Náutico ofrece amarre para embarcaciones y cursos de navegación. El relajado paseo, al atardecer, junto a los mástiles de recreo y la colorista arquitectura del barrio marítimo, puede terminar en una tranquila terraza de verano o en un animoso chiringuito junto al mar.

GENTE CON TRADICIONES
Entre las fiestas que se celebran durante todo el año, la de Moros y Cristianos es la que mayor número de participantes y admiradores atrae. Son también de gran importancia las de Sant Vicent –con una semana de encierros de toros en la calle del mismo nombre–, el Carnaval, las Fallas, la Semana Santa y muchas otras fiestas patronales que visten de colores la ciudad.

EL MARJAL
El marjal de Oliva-Pego es una zona húmeda, casi plana, con empantanamiento casi temporal de agua, debido al alto nivel freático de agua subterránea. La especial configuración del marjal, la calidad de su agua, su dureza y salinidad favorecen el desarrollo de una fauna y una flora de gran belleza.

Se trata de un hábitat con abundante producción de materia viva, y que por lo general mantiene una importante cobertura vegetal, lo que proporciona a las aves tanto el alimento como los lugares apropiados para el reposo y la nidificación.

Entre otras especies podemos encontrar la cigüeña, el pato zampullín chico, la gallinita de río, la polla sultana, la garza real, la garcilla, buellera, e incluso la rara garcilla cangrejera. También destacaremos como gran riqueza piscícola la anguila, la tenca la lubina o el black-bas.

• Calapatar
Una vez hayamos serpenteado por la orilla del río Bullent llegaremos al lugar donde veremos, por primera vez, el ensanchamiento del lecho del río, de manera que podremos cruzarlo a pie hasta llegar a unas viejas ruinas. Alrededor de las mismas si escarbamos entre el carrizo podemos ver gran cantidad de “ullals” (manantiales de agua dulce).

• Font Salada
Si después de este recorrido no están cansados y se atreven a pasar por el estrecho puente o Parà de Sant Pere, hasta las antiguas compuertas de la acequia donde se regulaban las entradas de agua al marjal –para el antiguo cultivo de arroz– llegarán hasta un nacimiento de aguas termales y salobres conocido como la Font Salada, donde se puede uno bañar tanto en verano como en invierno.

• Bassa del Sineu
El camino hacia el puente viejo de Sant Pere pasa junto a la ermita del mismo nombre, y siguiendo el camino del puente de la Llosa, llegaremos al valle del Bovar, que sigue a nuestro lado a la largo de todo el trayecto que nos queda por hacer hasta el barranco conocido como el desagüe general del marjal Oliva-Pego.

Podemos contemplar el gran desorden con que las ranas huyen y se esconden de la víbora de agua, el corto vuelo de la gallina de río o el majestuoso de la garza real, o las acrobacias de las cigüeñuelas y archibebes.

 
 
 
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