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Nuestra
población cambia por
completo, como les ocurre también
a las otras de la Costa Blanca,
de invierno a verano. Durante
los largos meses invernales
Jávea parece adormecida,
como para descansar en preparación
de los intensos y frenéticos
meses del verano en los que
miles y miles de turistas cambian
su imagen y la convierten en
una auténtica musa de
alegría, disfrute y locura.
Enmarcada por los cabos de San
Antonio y de La Nao, esta pequeña
población se extiende
al norte de la Costa Blanca,
a 86 km. al noreste de Alicante,
bañada por el Mediterráneo
y resguardada de los vientos
continentales por la barrera
montañosa del Montgó.
Un paisaje variado, tanto en
la costa como en el interior,
un clima suave durante todo
el año, una cuidada planificación
urbanística y una amplia
oferta turística, le
esperan en esta bella localidad
que, además, ha conservado
todo el encanto de los pueblos
marineros. Con una población
de 22.000 habitantes, Jávea
posee un clima mediterráneo
seco, con inviernos muy suaves
y veranos no muy calurosos.
Es destacable la cálida
bienvenida que la gente reserva
a los visitantes. La villa de
Xàbia está configurada
por un casco antiguo, un segundo
núcleo urbano llamado
Aduanas del Mar y una zona de
veraneo, el Arenal. El casco
antiguo se distingue por sus
calles estrechas que hay que
recorrer para apreciar la peculiar
arquitectura de sus edificios,
con portales arqueados, ventanales
góticos y rejas de hierro
forjado que le dan un aire señorial.
Pero lo característico
es sin duda la piedra tosca
que enmarcan puertas, ventanas
y balcones.
El
Ayuntamiento fue construido
por orden del Duque de Alcalá
y de Medinaceli, Marqués
de Denia y Señor de Jàvea,
en fecha 14 de marzo de 1774.
En la Plaça de Baix,
ofrece un pórtico de
cinco arcos de medio punto,
con ventanas en sus luces y
plantas con cinco balcones con
barandal de forja. En la Plaza
de la Iglesia nos encontramos
con la puerta principal, siendo
su entrada de estilo neoclásico.
El Museo Municipal Arqueológico
y Etnográfico Soler Blasco,
se ubica en un edificio de larga
tradición histórica.
La Iglesia-Fortaleza de San
Bartolomé de Xàbia,
es un gran edificio de piedra
arenisca dorada, con una altura
de 16m. que se alza en el centro
del casco antiguo. Es uno de
los ejemplos más bellos
y curiosos del gótico
Isabelino. Fue construida entre
los s.XIV y XVI. Aduanas del
Mar era un antiguo barrio marinero
que fue creciendo, con abundantes
almacenes y casetas de pescadores
gracias al comercio pasero y
a la actividad pesquera. El
puerto pesquero ha alcanzado
una gran importancia al ser
uno de los más activos
de la Costa Blanca y poder acoger
a un considerable número
de embarcaciones. Aduanas del
Mar se ha convertido gracias
al turismo y a la actividad
pesquera en un núcleo
urbano con diversidad de comercios
y sus típicos restaurantes
y bares llenos de gran variedad
de tapas y pescado fresco.
Visita obligada es la moderna
Iglesia de la Virgen de Loreto,
una de las más bellas
construcciones actuales. Fue
inaugurada el 3 de junio de
1.967 y sufragado por mediación
de Mariano Rubio, Gobernador
del Banco de España,
por el Ministerio de Hacienda.
Una obra comparada por la BBC
como uno de los tres templos
modernos mejor logrados, junto
con la Catedral de Liverpool
y la Catedral de Brasilia.
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Por fuera vemos grandes columnas
que simulan aguantar la Iglesia. Estas
columnas representan los doce apostóles.
Por dentro nos llama más la
atención por la forma de casco
de navío que tiene el techo,
que representa la Iglesia de Jesucristo
tan simbolizada por la barca del pescador.
Sus formas arquitectónicas,
pretenden crear sensación de
elevación hacia lo sobrenatural,
liberando al espíritu de todo
agobio de pesadez y opresión.Al
llegar a Aduanas del Mar tropezaremos
con la Plaza Almirante Bastarreche.
La vivaz y dinámica plaza es
punto de partida de un paseo que nos
llevará a la lonja donde podrá
ser espectador de las conocidas subastas
de pescado. Además, recorriendo
el puerto, podrá llegar al
Club Náutico que constituye
una base idónea para la práctica
de diversos deportes.
Un poco más allá nos
encontramos con la pequeña
pero graciosa playa del Pope o Tangó.
Aparte de estos núcleos urbanos,
hay multitud de parajes pintorescos:
el Cabo de San Antonio, Cabo de la
Nao o el Parque Natural del Montgó.
El Cabo de San Antonio es una avanzada
de la Sierra del Montgó. Tomando
la carretera que une Jávea
con Denia por las Planas, se accedefácilmente
al Cabo según las indicaciones.
Fue declarado Reserva Marina por el
Gobierno Valenciano. En este recorrido
podremos visitar el Santuario de la
Virgen de los Ángeles, que
se alza en el emplazamiento de un
monasterio del s.XIV. Lo realmente
espectacular de esta excursión
son las espléndidas vistas
que se pueden admirar desde los 160
metros de altitud sobre el Mediterráneo.
Sobre todo del puerto y de toda la
Bahía, con los magníficos
acantilados absolutamente verticales.
En este Cabo es donde podremos encontrar
los típicos molinos de viento,
que también nos habrán
llamado la atención desde abajo.
En el centro de la Bahía de
Xàbia, encontramos una agradable
concha de finísima arena y
aguas poco profundas, la Playa del
Arenal. En su extremo septentrional
hubo un importante asentamiento romano,
donde hoy se encuentra el Parador
Nacional “Costa Blanca”.
Desde el puerto hacia la playa del
Arenal podrá pasear por el
bello y relajante Montañar.
La subida al Cabo de la Nao ofrece
amplias vistas de Jávea. Después
se atraviesa un frondoso pinar salpicado
de chalets. Por el recorrido encontraremos
la Cala Blanca y las playas del Ambolo
-naturista-, y Granadella, que son
el paraíso de los amantes de
la pesca submarina. Las olas separan
suavemente de la costa las bellas
islas del Portichol y el Descubridor,
o esculpen con fuerza las fabulosas
cuevas Orguens y Tallada. Los restos
de torres vigías le recordarán,
también, lo atractivas que
fueron estas tierras para los piratas.
Y después de una ardua visita
turística descubramos la gastronomía
de este pueblo marinero. En cualquiera
de los numerosos restaurantes que
Jávea dispone usted puede degustar,
junto a la cocina internacional, una
selección de los mejores platos
típicos. Desde la tradicional
paella alicantina al arroz al horno,
con costra y a banda; o desde la típica
marinera al suc roig, sin olvidar
las variadas parrilladas de pescado.
Los salazones de boquerón,
anchoas, atún, bull y la sabrosa
borreta de melva irán abriendo
el apetito. Recorrerse los bares,
tan numerosos sobre todo cerca del
puerto, y comer a base de tapas, variadas
y apetitosas, puede ser un experiencia
inolvidable. No deje de probar los
calamares a la romana, los chopitos,
la sepia, los sepionets y el marisco.
Dos elementos básicos de cualquier
plato de nuestra cocina son el ajo
y el aceite de oliva, claros ingredientes
de la saludable “dieta mediterránea”.
Unidos forman el sabrosísimo
“all i oli” que acompaña
multitud de platos.
Son tradicionales las cocas; con
pimiento y tomate, con cebolla, con
pasas, y aceite y sal. El embutido
tradicional complementan la oferta;
la sobrasada, la botifarra, el blanquet,...
que, para los más golosos,
se amplía son la repostería,
con buñuelos de calabaza y
els pastissets d´ametla. Entre
la bebida típica se puede degustar
la “mistela” o los refrescantes
granizados de limón.
La bondad del clima, la generosidad
de la tierra y la belleza del mar
han forjado el buen carácter
de los javienses: gentes abiertas
y hospitalarias, con tiempo para el
trabajo y la diversión. Los
motivos para la fiesta son variados.
Nuestro pueblo celebra sus fiestas
patronales en honor a Jesús
Nazareno el día 3 de mayo,
con procesiones y actos religiosos.
Del día 1 al 8 de septiembre
las gentes honran a Nuestra Señora
del Loreto. El 24 de junio, el pueblo
se viste de fuego y color, para recibir
el verano con Les Fogueres de Sant
Joan y la segunda quincena de julio,
las calles vibran al ritmo de la pólvora
y la música, con los desfiles
de Moros y Cristianos. El resto del
año diversos festejos, verbenas
y competiciones deportivas, animan
la vida de esta alegre población.
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