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La
playa de la Almadraba, curioso
nombre de origen árabe,
es la playa de Els Poblets.
Desde la punta de la Almadraba,
donde desemboca el río
Girona, hasta el Camí
Marjaletes tenemos una playa
tranquila de cantos rodados
y con unos visitantes que repiten
fielmente la visita cada año.
Este
municipio se encuentra al norte
de la Marina Alta, en un terreno
llano formado por las tierras
de aluvión del río
Girona. Es un pueblo basado
en servicios turísticos
con pequeñas explotaciones
dedicadas al cultivo de cítricos,
en su mayor parte. El turismo
es familiar y tiene cada vez
mayor peso en la economía
municipal debido al creciente
empuje de las urbanizaciones
que se están desarrollando
en la zona costera.
La
población cuenta con
servicios municipales como son
el Polideportivo Municipal,
con instalaciones para la práctica
de deportes colectivos como
el fútbol-sala, el baloncesto
y deportes individuales como
el frontenis o el tenis. La
Casa de Cultura, de reciente
construcción, cuenta
con biblioteca, hemeroteca,
sala de lectura y diversas instalaciones
para el ejercicio de actividades
culturales como conciertos y
representaciones teatrales que
frecuentemente se celebran en
la sala de exposiciones teatrales.
Las urbanizaciones están
perfectamente señalizadas
y dotadas con amplios sevicios
para el disfrute del tiempo
de ocio de sus residentes. El
paisaje local es muy adecuado
para la práctica de excursiones.
El paseo, a pie o en bicicleta,
por caminos rurales de sonoros
nombres como Revoltes o “Camí
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del Cuartel”
son actividades que se pueden realizar.
Y pescar de noche, equipados con paciencia
y una caña, en la misma orilla
del mar. Además, toda la zona
del litoral está dotada de todo
tipo de servicios turísticos,
para comodidad de sus visitantes.
Al hacer un recorrido por la historia
de este pequeño municipio,
retrocedemos hasta la época
musulmana. Els Poblets está
en el camino conocido como Vía
Augusta que comunicaba toda la costa
mediterránea de Hispania. Tiene
su origen histórico en una
serie de alquerías musulmanas
que, tras su conquista por las tropas
de Jaime I, fueron incluidas en el
Marquesado de Dénia. En 1971,
Miraflor se fusionó con Setla
- Mirarrosa, por lo que ambos núcleos
urbanos pasaron a denominarse Els
Poblets.
La Torre de Mirarrosa es una torre
defensiva del siglo XV que vigilaba
el acceso a la población desde
el río Girona. Posee una altura
de 11 metros y tres pisos. La Iglesia
de El Salvador es la Parroquia de
Els Poblets; recientemente se ha restaurado
su fachada externa y su interior.
La venerada imagen de El Salvador,
patrón de esta localidad, preside
el magnífico retablo. Miraflor
tiene una iglesia dedicada a San José
de más pequeñas dimensiones.
La torre de la calle del Molí
es un vestigio de la época
medieval, muy cerca de la Playa de
la Almadrava y notable ejemplo de
la cultura romana. El yacimiento corresponde
a una villa aristocrática romana
y una factoría de producción
alfarera, industria muy necesaria
para transportar el preciado aceite
hispano a todos los confines del orbe
romano. El conjunto se puede visitar
de forma guiada y consta de dos partes
bien diferenciadas.
Dejando a un lado su historia, hablemos
de su gastronomía, rica en
productos del campo y del mar; Erizos,
pulpo o “bull” son algunos
de los ingredientes marinos que componen
la dieta de los pobletanos. Con ellos
hacen “bull amb ceba”,
“espencat”, “polp
guisat” o diversos salazones.
Las paellas toman también exquisito
cuerpo, con sus variedades de carne,
cebolla o coliflor con bacalao. Los
arroces “al forn”, “a
banda”, “amb fava pelada”,
“amb xones i bajoques”,
también cuentan. El “cruet
de peix” o las diversas modalidades
de tortas son platos autóctonos.
Y de postre “pastissets de boniato”
y “de aiguardent”, calabaza
al horno, coca maría o bizcocho.
Toda una diversidad de platos que
cautivarán el paladar de sus
visitantes.
Els Poblets, es un pueblo que gusta
de conservar sus tradiciones. Desde
que se encontró, milagrosamente,
la imagen de El Salvador en la Playa
de la Almadrava, los pobletanos rinden
culto a la imagen cada 6 de agosto.
Afirma la tradición que dicha
imagen fue desembarcada por un navío
que se encontraba en dificultades
en alta mar y que decidió desprenderse
de la imagen en la primera tierra
que avistaron como acto de gracias
a Dios por tocar tierra. La imagen
fue encontrada junto a una piedra,
aun conservada, y que tiene una curiosa
huella “de la rodilla del Cristo
arrodillado rezando”.
Las fiestas comienzan el 28 de julio
con un novenario que acaba la víspera
del día del Salvador, el 5
de agosto. A lo largo del novenario
tenemos diversos actos lúdicos
como la suelta de vaquillas, la “Entrá
de la Murta”, verbenas dansaes
y partidos de Pelota Valenciana. Las
fiestas culminan el día 6,
El Salvador, que es el gran día
para los pobletanos y los habitantes
de los pueblos vecinos. El día
comienza con la Despertá y
el Passacarrer para pasar a la Cercavila
y a la Solemne Misa en honor al Divino
Salvador que tiene lugar al mediodía
tras la Procesión en Honor
al Divino Salvador, en la que participa
todo el pueblo y con el que, prácticamente,
acaban las fiestas.
Acérquese en invierno o verano
a Els poblets, conozca sus gentes,
sus costumbres, porque encontrará
toda una tradición cerca del
mar. |