Versión española English version Version française Deutsche Version
 
Esta localidad se halla enclavada en la zona conocida como Bajo Marquesado de Denia, al sureste de la Marina Alta y tan sólo 10 Km la separan de la costa mediterránea. Su término está situado a 78 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Al llegar a esta localidad alicantina, nos sorprende su suave relieve que permite abarcar con una simple mirada una amplia sucesión de bancales. Allí se cultiva la vid, el olivo y el almendro, alternando con fértiles huertas de hortalizas y frutales y, cerca de los cuales, encontramos casi siempre alguna casa de labranza. Como en el resto de localidades, en Gata también hallamos los rius-raus, típicos de la marina. Estos son construcciones rústicas, hechas a la antigua usanza, de paredes encaladas y de acabado de piedra de tosca. Paseando por la ciudad encontramos los fornets d’escaldar y como no, los sequers donde se seca la pasa.

Uno de los principales cultivos de Gata es la uva moscatel de la que se obtiene un sabroso licor conocido como mistela y las famosas pasas. La elaboración de dicho fruto en aquel lugar es tradicional y cada año, desde tiempo musulmán, se repite la ceremoniosa elaboración de la pasa. La costumbre de los musulmanes, fundadores y primeros pobladores de Gata, era la de envolver en pámpanas u hojas de vid y venderlas en cestos de palma blanca, otro de los elementos más ancestrales y representativos de la artesanía de la villa.

Desde luego, hablar de Gata es hablar de arte y de bazar, no en vano esta localidad es conocida como Bazar de la Costa Blanca. Paseando a través de la avenida de la Marina Alta y adyacentes, el visitante encontrará una extensa y selecta oferta de muebles y artesanía de palma, mimbre y caña. La pervivencia de la tradición artesanal de la manufactura de cestas de palma y mimbre es actualmente el mayor distintivo nacional e internacional de Gata de Gorgos y la base de su economía productiva. A parte de estas dos actividades, también se desarrollan en la localidad otras actividades artesanales de antigua tradición como los encajes de bolillo, la fabricación de guitarras, miniaturas navales y la cerámica.


Pero para conocer algo más que la faceta artesana y comercial, lo mejor es ponerse a caminar y adentrarse en su casco antiguo. Allí podremos visitar el museo arqueológico o la fábrica de guitarras para conocer el proceso artesanal de fabricación. También podemos pasear por la margen izquierda del río Gorgos entre las zonas ajardinadas de la Font del Riu o subir a la Ermita del Santísimo Cristo. Otro aspecto interesante del término municipal y de obligada visita son los antiguos restos de asentamientos musulmanes de los Parajes de la Font de la Mata o la Murta.

Conocer Gata es conocer el carácter hospitalario y festivo de sus gentes, es conocer sus entornos, sus particularidades y como no conocer su cocina tradicional. La gastronomía de la localidad, al igual que el resto de la zona, se caracteriza por la diversidad y la elaboración de sus platos en base a ingredientes sencillos y naturales. El visitante debe dar gusto a su paladar saboreando las estupendas coques de torascat, ceba i escaldades, los guisos de Pasqua, la sang amb ceba, les faves sacsejades o el puchero; o probando cualquier variedad de arroz, a saber: arròs al forn, amb costra, amb fesols i naps y amb bajoques i conill.

En resumen , el deleite de visitar esta villa debe pasar sin duda por dar placer a todos los sentidos: la vista, el tacto y sobre todo el paladar en los abundantes y acogedores bares y restaurantes del pueblo.

Como último dato de nuestra visita a Gata tan sólo apuntar que, como en todos los pueblos mediterráneos en general, esta localidad tiene un calendario lúdico repleto de fiestas y de tradición. Destacaríamos varias: las fiestas de San Antonio Abad (17 enero), las hogueras de San Juan (24 junio) y las fiestas Mayores en honor al santísimo Cristo del Calvario.

Llegados a este punto de nuestro viaje, tan sólo nos queda hacer balance de lo que ha sido nuestra visita. Un adjetivo lo calificaría perfectamente: enriquecedora. La vista general que queda plasmada en nuestra memoria al final del viaje supone un goce sublime para nuestro sentidos: la belleza de sus paisajes, el calor y la hospitalidad de sus gentes y, la variada y rica gastronomía son características que sirven como resumen perfecto de un viaje que, sin dudarlo un momento, recomendaríamos fervientemente a todo el mundo que disponga de unos días y quiera aprovecharlos al máximo.

 
 

 
portada
 
 
 
Denia - Xabia - Calp - Teulada - Moraira - Benissa - Els Poblets - El Verger - Orba - Xalo - Alcalali - Poble Nou De Benitachell - Gata De Gorgos - Pedreguer - Senija
2004 © CostaMediterránea.com