|
|
En
el corazón del pequeño
y hermoso valle del Pop, salpicado
de pequeños pueblos recoletos
y tranquilos, se extiende el
municipio de Alcalalí,
nombre que recoge del árabe.
Acercarse hasta este pueblo
es introducirse en una población
de calles cuidadas y limpias
que hay que visitar a pie, sin
prisas. Alcalalí, a mitad
de camino entre Jalón
y Parcent y rodeado de pueblos
como Llíber o Sagra,
es abundante en vid y, sobre
todo, en almendro, ofreciendo
a sus visitantes un bello paisaje
blanco-rosado, especialmente
atractivo en el mes de febrero,
época en la que el árbol
está en flor.
Con
una superficie de 14 Km y 824
habitantes, este municipio de
la Marina Alta se eleva a 230
metros sobre el nivel del mar,
gozando de un clima templado,
cuya media anual es de 17 grados.
Esta es otra de las componentes
que hacen de Alcalalí
uno de los pueblos más
visitados por los turistas.
Dada la especial orografía
que rodea el valle, la pequeña
Sierra Seguilli y el Coll de
Rates -desde cuyo mirador se
podrá contemplar una
bella panorámica de casi
toda la comarca-, los amantes
del senderismo dispondrán
de amplias posibilidades, tales
como excursiones al Penyal de
l´Altar o a la sierra
del Cavall Verd, o visitas a
los pueblos de Parcent -a escasos
2 Km- o Jalón, donde
podrá comprar un buen
vino de la zona y visitar los
sábados el mercadillo
de antigüedades que hay
junto al curso del río.
En Benidoleig se podrá
visitar las cuevas prehistóricas
de Calaveras.
Aquellos
que opten por una visita cultural
al pueblo, no tendrán
más que adentrarse por
sus calles y dirigirse al centro
del mismo. Esto nos permitirá
contemplar detalles tales como
la bella factura de algunas
puertas o los encajes hechos
a mano que se dejan ver en las
ventanas de las casas. En el
centro de Alcalalí -en
la plaza donde está el
Ayuntamiento, la remozada torre
medieval (siglo XV), que alberga
el Museo de la Uva Pasa y la
iglesia parroquial (siglo XVIII)-,
un gran azulejo nos habla de
los orígenes y la historia
de este pueblo que llegó
a ser Baronía.
La Torre Medieval de los Barones
de Alcalalí forma parte
de un palacio señorial.
Su función era la de
Torre vigía de todo el
valle del Pop. Pasó de
ser propiedad de los Barones
de Alcalalí a manos de
otros particulares del pueblo,
siendo adquirida por el Ayuntamiento
en 1992 y rehabilitada en 1995.
|
Se trata de una torre gótica
del siglo XV situada frente a la Iglesia
Parroquial. Es una torre robusta y
esbelta de planta cuadrada con 6,39
metros de lado y 38 de altura desde
el suelo hasta el tejado que la remata.
La segunda planta está concebida
como archivo municipal, abierta al
público, por lo que cuenta
con varios medios audiovisuales. En
las plantas tercera y cuarta se encuentra
el Museo de la Pasa, donde el visitante
tendrá la oportunidad de conocer,
a través de paneles explicativos
y los instrumentos que se utilizaban,
el proceso de elaboración de
este producto tan tradicional en la
comarca de la Marina Alta.
El objetivo del museo no es otro que
mantener viva esta actividad de nuestra
historia reciente, ya que en la actualidad
ha desaparecido prácticamente
esta producción artesanal.
Destinada como un mirador, “Mirador
del Valle del Pop”, la quinta
planta recupera su primitiva función
de torre-vigía. Cubierta con
una estructura acristalada, desde
esta sala podemos obtener una amplia
y magnífica visión de
todo el Valle del Pop y sus pueblos,
así como de la gigantesca pared
montañosa que forma el Coll
de Rates, atravesada por la carretera
que va a Benidorm. En esta sala podemos
ver la reproducción a escala
del típico RIU-RAU.
Alcalalí, como la mayoría
de los pueblos de la Marina Alta,
es amante de tradiciones. Por este
motivo, durante los días 24
y 25, respectivamente, de la última
semana de junio, las imágenes
de San Juan y el Cristo de la Salud,
salen en procesión por el pueblo,
siendo este último día
cuando se lleva a cabo la tradicional
bendición de los panes, repartiéndose
entre los fieles. El último
fin de semana de agosto se celebra
la festividad de San Miguel, con diversos
concursos y juegos populares. Tan
numerosas son las fiestas como numerosa
y suculenta es la gastronomía
de este entrañable municipio.
La profusión de restaurantes
existentes -no hay que olvidar que
la principal actividad económica
de sus habitantes es la hostelería,
agricultura y servicios-, ofrecen
a los visitantes una amplia muestra
de platos del lugar. Entre ellos podremos
degustar el delicioso cous-cous, la
carne de pato o la carne de cordero.
La repostería tiene su principal
elemento en los “sequillos”,
pasteles cuya base es la pasta de
almendras y huevo. |